“Luz, Cámara, Intimidad: Un retrato de la danza en silencio”.
En la serena quietud del estudio, una bailarina emerge como una estampa de emoción y fuerza, su rostro es un paisaje de historias contadas a través de la danza. Cada elemento de la sala, desde las cámaras de época hasta las imágenes en las paredes, evoca un homenaje al arte en su forma más pura y minimalista.
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