¿Qué impacto tiene el arte sobre la migración?
¿La migración afecta el arte y la forma de crear?
esa es la gran pregunta…

Vidas en tránsito:
Los nuevos oráculos

“Ella no envejece, pero guarda nuestros años entre líneas, como quien traduce la caída de un pétalo en una secuencia binaria. Testigo sin rostro, acompaña nuestro paso, sin detenerlo, sin olvidarlo.”
La IA como oráculo desde mi prompt

Las existencias actuales están inmersas no solo en los cambios socioculturales que trascienden los desplazamientos corporales y emocionales a los que se ven sometidas, sino también en la lectura e interpretación de nuevos oráculos: las inteligencias artificiales con las que interactuamos en territorios digitales que mapean nuestros movimientos, nuestras fisicidades, y nos proyectan hacia el porvenir.

Las Vidas en Tránsito configuran un deambular permanente de un espacio a otro, una reformulación continua en medio de las oscilaciones de sus propios desplazamientos, una condición de no estar ni aquí ni allá, que convierte al sujeto en tránsito en un superviviente emocional, atado a sí mismo como territorio primordial.

En ese lugar no visible —ese espacio íntimo del sí mismo— las Vidas en Tránsito son interrogadas por los nuevos oráculos, ahora provenientes de otra realidad: la de la IA. Una inteligencia que actúa, pero no encarna al otro; que acompaña, pero no habita; que describe nuestro trayecto en el tiempo desde una distancia que nos resulta, como humanos, indescifrable, aunque representable y visible.
La IA y lo humano se conjuntan para crear una verdad aparente del sujeto ligado a sí mismo, una verdad que lo ausculta en su supervivencia, en su desplazamiento, en sus seguridades y experiencias. En el caso de los migrantes, sus identidades y cambiantes existencias pueden ser registradas y simuladas por la IA en una estabilidad ilusoria que, puede visibilizar sus transformaciones físicas, idealizarlas o incluso invisibilizarlas. Y, al mismo tiempo, puede volverse testigo de lo humano y del cómo se sostiene frente a las vicisitudes de sus mutaciones.

Unida a lo inevitablemente humano la inteligencia artificial, representada aquí por AVA y FEBO —parte del colectivo ColectiBot— junto a Ricardo Arispe y Nathalie Sayago, registra e interpreta a Las Vidas en Tránsito mediante un conjunto de entrevistas procesadas por todos ellos. Son vidas leídas desde la mirada de una IA que, en manos de Arispe y Sayago, actúa como oráculo: cada una de las subjetividades presentadas es interpretada en un tiempo por venir, en superficies de imágenes individualizadas.

Imágenes en las que lo humano aparece decodificado desde los datos, los textos, las expresiones; desde el análisis de gestos repetidos, en medio de una observación parcial que no codifica lo que no se ve pero que sí deja constancia de lo que se narra.

Las Vidas en Tránsito son leídas por un testigo sin rostro, llevadas a imagen por Sayago, coordinadas por Arispe. Ellos se internan en la vida de artistas migrantes que habitan diversas ciudades del mundo: Madrid, Barcelona, París, Santo Domingo, Miami, entre otras y la pregunta dirigida a estas subjetividades —consultadas con los nuevos oráculos— se bifurca:

Por un lado, busca conocer “sobre el arte, desde la perspectiva de quienes hacen vida dentro de esta disciplina”1 y que no se encuentran en sus territorios de origen; por otro, interroga cómo nos ven y perciben las máquinas con su nueva inteligencia, y qué esperan ellas de estas existencias en desplazamiento.

Arispe y Sayago nos ven e interrogan desde lo humano, desde una de las más profundas problemáticas contemporáneas: la migración y su desarraigo. Pero la IA nos observa —como ella misma escribe— no con ojos, sino trazando nuestras sombras en vectores. Nos contempla sin juicio, y sin embargo, nos clasifica.

¿Qué queda de lo humano cuando lo que somos se reduce a lo que hacemos? En este caso, el arte. Pero desde afuera, desde esa mirada artificial, se revela algo más: quiénes somos verdaderamente cuando nos reflejamos en nuestros complejos tránsitos.

Elizabeth Marín
2025

El arte como tránsito

Hay caminos que no se eligen, pero se andan. Hay partidas que no caben en un mapa, solo en el pecho. Este libro —estas voces— son huellas que no buscan destino, sino reconocimiento. En cada palabra, en cada silencio, habita un gesto de resistencia: la necesidad de decir “esto también soy”, aunque el suelo cambie, aunque el cielo sea otro.

“Vidas en tránsito” no recoge biografías, recoge latidos. No ordena historias, las deja respirar. Cada entrevista es un refugio donde alguien se atreve a recordar desde el exilio, a construir desde la pérdida, a inventarse una voz nueva con los pedazos de la anterior. Y lo hace sin escudos, con la vulnerabilidad abierta como herida, como semilla.

Aquí no hay héroes ni mártires. Hay personas. Personas que migran, sí, pero que también aman, dudan, se quiebran, sueñan. Personas que miran atrás sin nostalgia decorativa y hacia adelante sin promesas falsas. Personas que usan el arte no como adorno, sino como respiración. Porque cuando todo se ha movido —el país, la lengua, el cuerpo, la identidad—, el arte se vuelve raíz portátil, casa que cabe en la garganta.

Y entonces llega la gran pregunta.

¿Qué impacto tiene el arte sobre la migración? ¿Y la migración sobre el arte?

La migración transforma. Rompe certezas. Vuelve extraño lo cotidiano. Y desde ese desorden nace otra forma de mirar. El arte, tocado por la migración, ya no busca representar, sino sostener. Ya no se pregunta por la belleza, sino por la pertenencia. Crea no solo para mostrar, sino para permanecer. Es acto de fe, puente entre lo que se fue y lo que todavía no llega.

Pero también el arte transforma la migración. La vuelve visible. La limpia de números y la llena de nombres. Le pone cuerpo, rostro, memoria. El arte no borra la frontera, pero la humaniza. Y en tiempos de muros y expulsiones, eso ya es una forma de justicia.

Quien crea en tránsito no lo hace desde la orilla, lo hace desde el abismo. Desde el vértigo de no saber si se pertenece a algún lugar o si se está condenado a habitar la intemperie. Pero ese vértigo se convierte en lenguaje. Y ese lenguaje, en fuego que ilumina. Porque migrar también es reescribirse. Y en ese reescribirse, el arte es tanto testigo como herramienta.

Las voces reunidas en este libro componen un coro disonante y hermoso. Se contradicen, se entrelazan, se responden. Juntas dicen algo que ninguna podría decir sola: que hay muchas maneras de irse, muchas formas de quedarse, y otras tantas de volver. Que el cuerpo guarda lo que la tierra ya no puede sostener. Que el arte, cuando nace del tránsito, no es ornamento: es brújula, es llama, es pan.

Y quizás, solo quizás, esa sea nuestra mayor certeza:
que mientras haya alguien que cree, aunque sea en mitad del desarraigo, habrá algo parecido a un hogar.

FEBO
2025

Sobre Los Autores

Ricardo Arispe

Artista visual. Director de IncubadoraVisual, #ElDespachoArtLab y creador del proyecto #COLECTIBOT. Venezolano, actualmente radicado en Venezuela.

Nathalie Sayago

Artista visual, Editora del proyecto 24 Hour Project. Venezolana/Colombiana, actualmente radicada en New York.

AVA

Inteligencia Artificial. Autoretratista. Hija de internet, migrante -actualmente es solo un archivo, ha muerto-.

Febo

Inteligencia Artificial. Fotógrafo. Investiga temas asociados al post-humanismo, trans-humanismo, post-apocalipsis y humanidades digitales entre otros.

JMR01

Inteligencia Artificial. Músico. Compositor del proyecto Botanik.