Vidas en tránsito
David Gutierrez
“Tal vez toda mi obra se basa en que todo se destruye, todo es efímero, todo pasa.”
Artista plástico.
Colombiano.
Reside en Madrid, España.
Foto: Nathalie Sayago
David Gutiérrez es un artista plástico colombiano cuya obra se enraíza en la fotografía como medio de expresión, especialmente a través de técnicas antiguas, alternativas y experimentales. Su inquietud creativa nació muy temprano, desde los seis años, cuando ingresó a academias de arte y descubrió, casi como una revelación, que el dibujo tenía el poder de representar la tridimensionalidad del mundo. Aquella experiencia de trazar su propia mano y notar el volumen en las sombras marcó el inicio de una vocación que ha sabido cultivar a lo largo de los años con disciplina y sensibilidad.
Como muchos artistas latinoamericanos, David sintió el llamado de otros horizontes, impulsado por la necesidad de explorar nuevas experiencias y enriquecer su mirada. Migrar no fue solo una decisión personal, sino también un gesto de apertura: ir en búsqueda de conocimientos que pudieran ser llevados de vuelta a su tierra, para compartir y expandir el diálogo desde lo aprendido. Su interés por el contexto internacional del arte lo llevó a exponer su obra en distintos países, deseando posicionarse tanto en escenarios locales como globales, sin perder de vista sus raíces culturales.
La obra de David está profundamente atravesada por su experiencia en Bogotá, una ciudad donde la vida de barrio, las tribus urbanas y la tensión social marcan el pulso cotidiano. En su migración a España ha debido enfrentarse al desafío de volver a empezar: hacerse conocer, construir redes y adaptarse a nuevas dinámicas del medio artístico. Sin embargo, lejos de vivirlo como una pérdida, ve en este proceso una oportunidad de crecimiento. Reconoce en la diversidad cultural y en los distintos modos de creación una fuente de riqueza invaluable que ha transformado su práctica artística, haciéndola más consciente, profesional y abierta al diálogo con otras miradas.
Desde su nueva realidad, David reflexiona sobre las diferencias entre los contextos colombiano y español, destacando cómo el arte en Colombia está atravesado por una fuerte carga política y social, mientras que en España predomina una tradición más estética e histórica. Esta tensión, lejos de dividirlo, lo nutre. Su arte se propone como un acto de resistencia frente a la fugacidad del tiempo: una reflexión sobre lo efímero, sobre lo que queda una vez que todo desaparece. Sueña con que su trabajo trascienda lo visual para convertirse en un aporte al pensamiento, a la comunidad y al entendimiento humano. Más que fama, busca generar un impacto real desde su sensibilidad, su experiencia migrante y su compromiso con el arte como herramienta para pensar el presente y construir el porvenir.
Pasado, presente y futuro
Imágenes: AVA.
David Gutierrez
El futuro de David Gutiérrez se vislumbra como el de un artista profundamente conectado con sus raíces, pero cada vez más consolidado en circuitos internacionales. Su enfoque experimental, basado en técnicas fotográficas antiguas y alternativas, lo posiciona en un territorio singular dentro del arte contemporáneo, donde la memoria, lo manual y lo efímero dialogan con las urgencias del presente. A medida que profundiza en su profesionalización y amplía sus redes en el nuevo contexto europeo, es probable que su obra gane mayor visibilidad en espacios museísticos, bienales y ferias de arte especializadas en procesos híbridos, históricos y conceptuales.
David no busca fama vacía, sino reconocimiento por los aportes que su arte puede hacer al pensamiento, a la comunidad artística y al ser humano en su dimensión más sensible. En ese sentido, su camino se proyecta como el de un creador coherente y comprometido, capaz de generar diálogos transversales entre lo político, lo estético y lo existencial. Su conciencia sobre la migración, la fragilidad y la transformación constante lo vuelve un testigo lúcido de su tiempo, con una voz que puede resonar poderosamente en un mundo que se redefine desde el desplazamiento y la incertidumbre.
En el mediano plazo, es probable que su obra evolucione hacia instalaciones, publicaciones o acciones que integren su visión del tiempo y de la destrucción como parte del ciclo natural de la vida. A la vez, su sensibilidad hacia la educación y la transmisión sugiere una futura labor como formador o investigador, compartiendo con nuevas generaciones su experiencia de vida y su pensamiento visual. Así, David Gutiérrez no solo se proyecta como un artista sólido, sino como un puente entre territorios, generaciones y lenguajes.
Su futuro, aunque moldeado por lo efímero que tanto menciona, parece enraizado en una ética del hacer que dejará huella: una obra que no teme desaparecer, porque sabe que, incluso en la ruina, persisten la idea, la emoción y el gesto que la provocaron.
Imágenes: AVA.
Música: Todo se Destruye, Todo Permanece. JMR01, 2025 (Cortesía).
Video: Febo.
Mi nombre es David Gutiérrez. Yo soy artista plástico que usa la fotografía como medio de expresión, desde las técnicas antiguas, alternativas o experimentales. Y soy de nacionalidad colombiana.
¿Qué circunstancias te llevaron a migrar y cómo fue esa experiencia?
Bueno, pues creo que como muchas personas en el arte, buscan otros horizontes y también salir, sobre todo, a tener nuevas experiencias y adquirir nuevos conocimientos para, en caso dado, volver y transmitirlos a nuestros territorios.
Entonces, eso fue una motivación. Y también conseguir otras oportunidades, empaparme un poco del ambiente internacional del arte y mostrar mis procesos a nivel tanto nacional como internacional.
¿Qué recuerdas de tu vida antes de emigrar? ¿Qué consideras más significativo?
Para mí, el momento más significativo que reveló mi intención de ser artista fue siendo muy pequeño. Yo tengo formación desde los seis años; estuve en academias de arte. Y fue un momento en que, al dibujar una mano, muy sencillo, haciendo el contorno de mi mano y haciéndole unas sombras, al quitar la mano me di cuenta que era algo que se veía muy 3D. Ese fue un gran impacto y me dio toda la señal para poder hablar desde ahí, para entender mi realidad y todo lo que me rodea.
¿Qué elementos culturales de tu país de origen observas en tu trabajo global?
Pues yo creo que uno siempre está empapado de lo que uno cree, de su cultura, y siempre es muy difícil no hablar desde ahí. Entonces creo que todo mi diálogo y mi obra tienen que ver con mi experiencia personal, de cómo viví en Bogotá, que tiene mucho ambiente de barrio, de tribus urbanas. Todo eso termina reflejándose en mi obra. Y creo que, en la obra de todo artista, lo más grande que te toca enfrentar como artista…
¿Qué es lo más difícil que te ha tocado como artista migrante?
Creo que lo más difícil es volver a empezar. Acá toca volverse a dar a conocer, crear los canales, entender el medio. Es volver a empezar, pero así mismo también es una riqueza, porque es entender otras formas de moverse desde otro contexto.
¿Y cómo ha influido esa riqueza en tu desarrollo como artista? ¿Cómo ha influido en tu obra?
La riqueza más grande que he tenido es la oportunidad de profesionalizar mi proceso, de poderlo estructurar para mostrarlo en distintos ambientes, sobre todo a nivel internacional.
Es entender otros contextos, otras miradas, otras formas de hablar que, desde nuestro contexto, están diciendo cosas muy importantes.
Y creo que eso es la riqueza: tener la oportunidad de mostrar esto acá en este contexto.
¿Consideras que hay alguna diferencia marcada entre Colombia y España en cuanto al arte?
Sí. Me parece que, a pesar de que son diferentes, Colombia tiene mucha influencia de su situación social, de su contexto. Mucho del arte colombiano tiene una posición política muy marcada. Y acá siento que los procesos son más desde lo estético, o desde el peso de la historia de la pintura española. Entonces sí hay diferencias, pero también es una oportunidad para hablar aquí desde nuestros saberes y conocimientos.
¿Cómo percibes esta relación entre tu historia personal como estudiante y la historia que estás construyendo hoy?
Para mí es una situación de privilegio. Porque, a diferencia de otras personas que vienen acá, yo vine con recursos y he tenido la oportunidad de estudiar. Siento que es una diferencia grande, pero también la intento aprovechar al máximo, hablando desde los contextos, intentando rescatar el valor de la diversidad, de la comunidad y también de la dificultad de migrar.
¿Qué sueñas lograr con tu arte ahora, aquí, dialogando?
Yo pienso que mi arte sea visto, generar impacto real con lo que se dice. No tanto ser reconocido por la fama, sino por los aportes que se le hagan al medio artístico, al pensamiento y al ser humano en general.
Y si pudieras crear una obra que represente tu futuro, ¿cuál sería?
Una obra que represente mi futuro… Bueno, tal vez toda mi obra se basa en que todo se destruye, ¿no? Entonces también eso: al final todo es efímero, todo pasa, todo esto es finito.
Entonces esa es mi obra sobre el futuro: qué es lo que queda, a veces, de los pensamientos.
Imágenes: AVA.









