Vidas en tránsito
Melina Aiello
“Al empezar de cero en otro lugar, decís: ¿con qué vengo, qué traigo que quiero y qué traigo que no quiero? Y eso también te posibilita a reinventarte.”
Artista Visual.
Argentina.
Reside en Madrid, España.
Foto: Nathalie Sayago
Melina Aiello es una artista visual argentina cuya trayectoria migratoria y creativa está profundamente entrelazada con los momentos de quiebre y transformación personal. Su primer proceso migratorio ocurrió durante la pandemia, cuando se trasladó junto a su pareja desde Argentina hacia Uruguay, impulsados por el deseo de vivir una nueva aventura y la oportunidad laboral que se presentó para él. Esta decisión, tomada en uno de los momentos más inciertos a nivel global, marcó un punto de inflexión en su vida y abrió paso a una exploración más profunda de su identidad artística.
Antes de emigrar, Melina ya se había sumergido en el arte como vía de expresión y sanación. En 2018, atravesó una fuerte crisis de ansiedad y estrés laboral que la llevó a crear de manera autogestiva una serie de collages. Este proceso culminó en una exposición que tituló “Salto Cuántico”, un hito que representa no solo un debut artístico, sino también una reafirmación de su camino creativo. Desde entonces, ha continuado desarrollando su obra con una voz propia que integra sus vivencias personales y la introspección emocional como eje central.
La migración no sólo transformó su geografía, sino también su lenguaje visual. Al establecerse en nuevos territorios, especialmente en España, Melina comenzó a incorporar elementos íntimos de su historia familiar a su obra, como la costura, un oficio heredado de su madre modista. Esta práctica se convirtió en una forma de conectar con sus raíces, resignificarlas y tejer nuevos relatos desde su experiencia migrante. A pesar de estar lejos de su país de origen, conserva con firmeza su acento porteño como un acto de resistencia simbólica, una forma de mantener viva su identidad cultural.
Melina percibe que el arte ha sido una herramienta clave para crear vínculos en los lugares donde ha vivido, ayudándola a construir arraigo y pertenencia. También reconoce que el contexto artístico europeo ofrece mayores oportunidades de comercialización de obra en comparación con la dinámica autogestiva, pero liberadora, que conoció en Argentina. Sueña con que su obra siga creciendo, generando impacto en quienes la experimentan, y que pueda invitar al público a sumergirse activamente en el proceso de creación, un proceso que, al igual que la migración, implica revisar lo que uno carga, lo que decide dejar atrás y lo que está por venir.
Pasado, presente y futuro
Imágenes: AVA.
Melina Aiello
El futuro de Melina Aiello se vislumbra como una expansión constante de su práctica artística hacia territorios más inmersivos, colaborativos y arraigados en la experiencia migrante. Su capacidad de introspección, sumada a una sensibilidad estética profundamente vinculada con lo emocional y lo cotidiano, le permite construir una narrativa visual que dialoga con otros cuerpos, otras historias y otras memorias. En este camino, es probable que consolide su presencia en el circuito artístico europeo, especialmente en España, no solo como creadora de obra, sino también como mediadora entre el arte y el público.
A medida que profundiza en su identidad como artista migrante, Melina podría orientarse hacia proyectos comunitarios o participativos, donde la costura, la memoria y el lenguaje sirvan como puntos de encuentro entre personas desplazadas, mujeres y otras voces silenciadas. Su inclinación a compartir el proceso creativo como experiencia transformadora sugiere un futuro donde su arte trascienda la contemplación estética para convertirse en espacio de reflexión, reparación y pertenencia.
Es posible también que su obra evolucione hacia instalaciones más sensoriales o performativas, donde el cuerpo, el textil y la palabra articulen discursos sobre identidad, tránsito y reconstrucción. Su instinto por reinventarse y su capacidad de convertir las crisis en impulso creativo la posicionan como una artista en expansión, con potencial para dialogar con curadores, instituciones y otros artistas en escenarios internacionales.
En resumen, el futuro de Melina Aielo se proyecta como el de una artista resiliente, con una obra cada vez más sólida, emotiva y conectada con los temas urgentes de nuestro tiempo: la migración, la memoria afectiva, la transformación y el derecho a habitar el mundo con una voz propia.
Imágenes: AVA.
Música: Costura del viento. JMR01, 2025 (Cortesía).
Video: Febo.
Mi nombre es Melina Aiello. Soy artista visual Argentina.
¿Qué circunstancias te llevaron a migrar? ¿Y cómo fue esa experiencia?
Bueno, mi primer proceso migratorio fue hacia Uruguay con mi pareja. Estábamos en plena pandemia en Argentina y ya veníamos con ganas de buscar una aventura. Tuvimos la suerte de que a él le ofrecieron un trabajo en Uruguay, por eso pudimos emigrar en plena pandemia.
¿Qué recuerdas de tu vida antes de emigrar? ¿Qué consideras más significativo?
Mi primer acercamiento al arte fue en Argentina, y un hecho significativo fue una crisis de ansiedad y estrés laboral que tuve en 2018. Eso me llevó a trabajar en una serie de collages de manera autogestiva. Hice toda una exposición que llamé “Salto Cuántico”, y desde ahí sigo mi camino.
¿Cómo describirías el impacto de tu lugar de origen en tu identidad artística hoy en día?
El impacto de mi origen lo veo más reflejado en lo que es la familia. Una vez que emigré, incorporé a mi práctica artística la costura, que viene de mi madre, que trabajó toda su vida como modista. Me sorprendió encontrarme en ese lugar, uniendo la práctica artística con la costura.
¿Qué elementos culturales de tu país de origen llevas contigo?
Yo creo que el lenguaje. A veces no me acostumbro, o no quiero acostumbrarme, a cómo se habla aquí en España. Creo que es un poquito de resistencia mantener mi acento porteño.
¿Cuál es el desafío más grande que has enfrentado como artista?
Creo que es el mismo desafío que puede atravesar cualquier migrante, artista o no: incluirse en la sociedad, establecer lazos. Por otro lado, considero que el arte ayuda a crear esos lazos, y que uno pueda tener un arraigo aquí con nuevas amistades y vínculos.
¿Cómo influyó toda esta experiencia que has vivido, tanto en Uruguay como ahora, en tu forma de crear arte?
La potenció y también la afinó. Yo soy una artista que se ramifica mucho, y creo que la migración me ayudó a que mi obra empezara a cobrar un cuerpo más delineado.
¿Qué diferencias encuentras en el contexto artístico entre Argentina y España?
La principal diferencia es que aquí hay un mercado del arte mucho más amplio. Con esto quiero decir que el artista tiene más posibilidades de vivir de la venta de obra. Es otra manera de acercarse al arte. En Argentina, en cambio, hay una forma mucho más autogestiva, que está muy buena porque también te da mucha libertad creativa y de expresión.
¿Cómo percibes la relación entre tu historia personal como migrante y la historia de otras personas migrantes?
Entiendo que cada migrante tiene un proceso diferente, pero lo que sí percibo es esa relación.
Creo que cada uno lleva un proceso de revisión de alguna manera: de dónde venimos y en dónde estamos hoy, que en el general de los casos es un lugar en el que queremos estar. Y creo que ese proceso también se da en la creación, porque en ese análisis, quizás también intuitivo, de dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde vamos, empiezan a surgir cosas en la creación que me parecen importantes y potenciadoras. Porque uno, al empezar de cero en otro lugar, se pregunta: ¿con qué vengo?, ¿qué traigo que quiero?, ¿y qué traigo que no quiero? Y eso también te da una posibilidad de dejarlo atrás. Y eso también te posibilita a reinventarte.
¿Qué sueñas con lograr con tu arte?
Impactar a las personas, que puedan transformarse. Compartir el proceso de creación, que también es un proceso de transformación. Y sobre todo, en este contexto aquí en España, que mi obra siga creciendo y comenzar a vender en el mercado español.
Y si pudieras crear una obra que simbolice tu futuro, ¿cómo sería?
Me imagino una obra más de mediación, que tenga más que ver con la inmersión del público en el proceso de creación.
Imágenes: AVA.









