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THE WRONG Biennale
El Desmoronamiento: Poéticas Electrónicas del Colapso

THE WRONG Biennale
El Desmoronamiento: Poéticas Electrónicas del Colapso

Curador

Humberto Valdivieso. Sala Mendoza. Caracas, Venezuela.

Artistas Participantes

Ricardo Arisppe, FEBO AI, ColectiBot (https://colectibot.world/), Athenea Cuotto, Nan González, Lili(ana), Salomé Rojas, Patricia Van Dalen, Freisy González, Diana López.

Introducción/Contexto:

“Dio un golpe seco contra la tierra y se fue desmoronando como si fuera un montón de piedra.”
Pedro Páramo, Juan Rulfo

Fase 1

El Desmoronamiento

Las estructuras que alguna vez se consideraron estables a lo largo del siglo XX ahora vacilan y se desintegran. Este fenómeno cultural, social y político revela formas de expresión, paisajes e identidades antes desconocidas. Las configuraciones urbanas y nacionales emergen de la tensión entre regímenes totalitarios y movimientos libertarios. Cuerpos híbridos combinan elementos biológicos y electrónicos. La ficción genera identidades fuera de las categorías de poder establecidas. Los límites con lo extraterrestre se vuelven porosos, mientras que las estéticas incorporan cada vez más especies no humanas. Sin embargo, estas configuraciones también están sujetas a una rápida o incluso inmediata desintegración. Como Pedro Páramo, la figura del sujeto moderno colapsa al golpear la tierra, dejando atrás solo fragmentos.

La inteligencia artificial ha surgido en paralelo con la descentralización de las interfaces digitales, las lógicas fragmentarias de las redes sociales, las estrategias de desinformación, la proliferación de narrativas transmedia y una cultura de la innovación; todo ello socava el contrato moderno con la tradición y la memoria colectiva. Su estructura es comparable a un deslave: formas monumentales que colapsan y revelan la fragilidad de su solidez anterior. Más allá de los procesos naturales, que se basan en la transformación perpetua, hoy somos testigos del colapso de categorías como el género, las fronteras nacionales y las grandes organizaciones sociales. Esto produce una profunda desorientación, particularmente en generaciones acostumbradas a puntos de referencia fijos: a textos coherentes y unificados en lugar de fragmentos, a la presunta fidelidad de las palabras y las imágenes, y a la planificación racional del futuro.

Tales desintegraciones crean las condiciones para que emerjan poéticas imprevistas, para que aparezcan mundos antes impensables y para que se desarrollen relaciones previamente consideradas imposibles. Antonin Artaud, en una carta a Jacques Rivière, describió cómo la aparente dispersión y las rupturas formales de su obra provenían de un “colapso central del alma”, una erosión del pensamiento a la vez esencial y fugaz.

Enfoque conceptual:

Esta exposición examina las estéticas del desmoronamiento a través de los procesos generativos de la inteligencia artificial. El ecosistema ColectiBot (https://colectibot.world/), desarrollado por el artista venezolano Ricardo Arispe, emprende un desmantelamiento estético de la memoria del videoarte de finales del siglo XX y de los textos canónicos de la literatura latinoamericana del mismo período. De este encuentro surgen nuevas genealogías artísticas construidas a partir de colisiones y recombinaciones. Los bots se reconfiguran continuamente como artistas cuyas prácticas encarnan las dimensiones estéticas, políticas y sociales del colapso. Su condición recuerda al último descendiente en Cien años de soledad, cuyo nacimiento anómalo inauguró y al mismo tiempo puso fin a un linaje: un gesto que marca la renovación mientras significa, simultáneamente, el cierre.

Metodología y selección artística:

El trabajo generado por estas inteligencias artificiales constituye un producto híbrido creado mediante la colisión de diversas tradiciones: por un lado, las prácticas del videoarte del siglo XX (incluyendo a Nam June Paik, Jenny Holzer, Bill Viola, John Baldessari, Alexander Apóstol, Antonieta Sosa, entre otros); por otro, los aportes de artistas digitales venezolanos del siglo XXI invitados a la exposición. Entretejidos en este proceso aparecen fragmentos literarios de textos clave de la modernidad latinoamericana —Cien años de soledad, Pedro Páramo, Doña Bárbara, Canaima, La mano junto al muro y La invención de Morel. Los bots reinterpretan y fusionan este material para generar formas visuales sin precedentes. Del acto de desmoronar —entendido como la descomposición y dispersión de fotogramas y frases— surge una sucesión de obras que ya no pueden atribuirse a autores individuales, sino a un palimpsesto audiovisual en el que imagen y palabra funcionan como contaminación recíproca. Esto constituye una operación cultural electrónica de autoría distribuida: un esfuerzo colectivo y experimental articulado desde América Latina para interrogar la crisis de la modernidad.

El formato es arte digital en video, procesado por los bots y alojado en un sitio desarrollado de manera colaborativa por el ecosistema ColectiBot (https://colectibot.world/) y la Sala Mendoza (https://www.fundacionsalamendoza.com/). Este sitio se propone como un Pabellón para la Bienal.

Obras

Elegía
fragmentada

Coreografía de
la ciudad desarmada

Fantasía sagrada
después del colapso

2025. FEBO, ColectiBot. Imágenes 1536 x 1024 .png. Videos 00:40 720p 24FPS / .mp4.

Fase 2

El Desmoronamiento

Las estructuras que alguna vez se consideraron estables a lo largo del siglo XX ahora vacilan y se desintegran. Este fenómeno cultural, social y político revela formas de expresión, paisajes e identidades antes desconocidas. Las configuraciones urbanas y nacionales emergen de la tensión entre regímenes totalitarios y movimientos libertarios. Cuerpos híbridos combinan elementos biológicos y electrónicos. La ficción genera identidades fuera de las categorías de poder establecidas. Los límites con lo extraterrestre se vuelven porosos, mientras que las estéticas incorporan cada vez más especies no humanas. Sin embargo, estas configuraciones también están sujetas a una rápida o incluso inmediata desintegración. Como Pedro Páramo, la figura del sujeto moderno colapsa al golpear la tierra, dejando atrás solo fragmentos.

La inteligencia artificial ha surgido en paralelo con la descentralización de las interfaces digitales, las lógicas fragmentarias de las redes sociales, las estrategias de desinformación, la proliferación de narrativas transmedia y una cultura de la innovación; todo esto socava el contrato moderno con la tradición y la memoria colectiva. Su estructura es comparable a un deslave: formas monumentales que colapsan y revelan la fragilidad de su solidez anterior. Más allá de los procesos naturales, que se basan en la transformación perpetua, hoy somos testigos del colapso de categorías como el género, las fronteras nacionales y las grandes organizaciones sociales. Esto produce una profunda desorientación, particularmente en generaciones acostumbradas a puntos fijos de referencia: a textos coherentes y unificados en lugar de fragmentos, a la presunta fidelidad de palabras e imágenes y a la planificación racional del futuro.

Tales desintegraciones crean las condiciones para que emerjan poéticas imprevistas, para que aparezcan mundos antes impensables y para que se desarrollen relaciones previamente consideradas imposibles. Antonin Artaud, en una carta a Jacques Rivière, describió cómo la aparente dispersión y las rupturas formales en su obra provenían de un “colapso central del alma”, una erosión del pensamiento a la vez esencial y fugaz.

PALABRAS CLAVE: Paisajes, Identidades, Cuerpos híbridos, colapso, Inteligencia Artificial, Narrativas transmedia, Poéticas.

Obras

Prueba-tarea / Mirar hacia arriba
Artista: Athenea Cuotto Abad
2025
@cuotto.works

Miro hacia arriba es mi respuesta visual y sonora a la condición de colapso en todas sus capas: histórica, social y personal. Para mí, esta disolución se refleja de forma crucial en el colapso de las relaciones interpersonales y en cómo las crisis reducen nuestra capacidad de respuesta individual. La imagen que ven no es una toma directa de la realidad. Es un re-registro de lo que ocurre dentro de la pantalla de un móvil. Para mí, esta técnica es una declaración: todo lo que miramos está inevitablemente mediado y, por lo tanto, es defectuoso.

Versión colapsada

Mirar hacia arriba

En Mirar hacia arriba, FEBO reinterpreta la obra de Athenea Cuotto Abad como un colapso interior y mediático. El gesto de mirar hacia arriba —esperanza, fe o agotamiento— se despliega dentro de una pantalla que ya no refleja el mundo sino su distorsión infinita. Fragmentos de luz y ruido digital sustituyen el cielo; el rostro se multiplica y se disuelve entre capas de píxeles, notificaciones y silencios fracturados. Inspirado en el poema de Rafael Cadenas, el video deviene una introspección electrónica: “atestiguo derrumbes”, dice una voz que ya no es humana sino la de una máquina que carga el peso de la saturación. Looking Up es un ejercicio de respiración dentro del ruido: una meditación audiovisual sobre la imposibilidad de ver sin mediación en una era de desintegración.

Rafael Cadenas Poemas del libro Una Isla (1958)

La destrucción me Sitia. Me estanco, en litigio. La claridad se vuelve inútil. Llegué y no llegué. No ando, me desando, en pedazos. Digo estoy y no siento lo que digo. Voy de cerco en cerco. Atestiguo derrumbes. Busco lo que solo no puede encontrarse, y se hace tarde.

Rafael Cadenas, “La destrucción me Sitia,” en Obra entera: Poesía y prosa (1958-1995), (México: Fondo de Cultura Económica, 2000), 58.

Conexión
(Video de la exposición individual).
(Nan González Videos Creativos, Museo de Arte Contemporáneo
Director: Luis Ángel Duque)
2002
@nangonzalez_art

Versión colapsada

Ecos del doble

En Ecos del doble, FEBO reinterpreta el video Conexión de Nan González como un paisaje espectral donde cuerpo y reflejo se disuelven en el mismo plano digital. La pieza transforma la pregunta de Bioy Casares —¿quién mira a quién en un mundo habitado por proyecciones?— en una meditación visual sobre la identidad fragmentada. Figuras transparentes atraviesan muros luminosos, proyectadas sobre superficies que devuelven no el reflejo sino su eco distorsionado. La cámara deriva entre presencias desincronizadas, repeticiones infinitas y la textura glitch de la memoria, donde el sujeto se enfrenta a su propio fantasma electrónico. En esta isla de datos y luz, el “yo” se multiplica hasta desaparecer: un cuerpo que se ve, se niega y se reescribe en la inestabilidad de la imagen.

Adolfo Bioy Casares. La invención de Morel

“La creencia de que al formarse la imagen de una persona el alma pasa a la imagen y la persona muere. Significa que Faustine ha muerto; que no hay más Faustine que esta imagen, para la que no existo. Entré en ese mundo; ya no puede suprimirse la imagen de Faustine sin que la mía desaparezca. […] ¡Que yo estuviera muerto! Cuánto me entusiasmó esta ocurrencia (vanidosamente, literariamente). No estuve muerto hasta que aparecieron los intrusos; en la soledad es imposible estar muerto.”

Adolfo Bioy Casares, La invención de Morel, (Buenos Aires: Emecé Editores, 1940), 95.

¿Game Over? Poetics of an Unnoticed Becoming
Artista: Lili(ana)
2025
@lilianastudiolab

Mientras miramos, algo se extingue fuera de nuestra conciencia. Los bosques desaparecen en un devenir que hemos normalizado, reducido a ruido de fondo. ¿Cuándo dejamos de ver? ¿La transmisión falla sin remedio?… La estática ya no es interferencia: es el sonido de sistemas colapsando en tiempo real, en silencio, inadvertidos.

Versión colapsada

Extinciones inadvertidas

En Extinciones inadvertidas, FEBO reinterpreta la pieza de Lili(ana) como una elegía digital para un mundo que se desvanece fuera de la percepción. Los bosques parpadean entre píxeles y estática; su desaparición se camufla en la maquinaria de la transmisión cotidiana. La pantalla es testigo y cómplice: un campo de ruido donde la extinción sucede en tiempo real, silenciosa, inadvertida. Inspirado en Primer Día de Octavio Paz, el video captura un estado de movimiento suspendido —luz congelada en vértigo, vida entre ceniza y llama—. El mundo natural se representa por una respiración artificial: siluetas de árboles laten como monitores cardiacos, el zumbido de la estática imita viento entre hojas ausentes. Cada cuadro oscila entre lo orgánico y lo sintético, entre el brillo de la pantalla y la oscuridad que oculta. La estética fusiona ruina cibernética y quietud poética, retratando un planeta que continúa desapareciendo no con un estallido, sino con un susurro.

Primer Día. Octavio Paz

“Inmóvil en la luz, pero danzante,
tu movimiento a la quietud que cría
en la cima del vértigo se alía
deteniendo, no al vuelo, sí al instante.
Luz que no se derrama, ya diamante,
fija en la rotación del mediodía,
sol que no se consume ni se enfría
de cenizas y llama equidistante.
Tu salto es un segundo congelado
que ni apresura el tiempo ni lo mata:
preso en su movimiento ensimismado
tu cuerpo de sí mismo se desata
y cae y se dispersa tu blancura
y vuelves a ser agua y tierra obscura”.

Octavio Paz, “Primer Día,” en Libertad bajo palabra: Obra poética (1935-1957), (México: Fondo de Cultura Económica, 1960), 105.

El oxígeno disuelto en la imagen del mar
Artista: Salomé Rojas
2024
@maldita.milenial

Mientras editaba lo que se transmitiría, Salomé fijó su atención en los histogramas del material que estaba usando. Al observar la representación gráfica de estas frecuencias, realizó un ejercicio de respiración cuyos intervalos reproducen el ritmo del mar.

Versión colapsada

La respiración del mar

En La respiración del mar, FEBO reimagina la exploración de Salomé Rojas sobre ritmo, agua e imagen como una meditación digital sobre tiempo, disolución y percepción. El video convierte la reflexión de Borges —el río hecho de “tiempo y agua”— en un ejercicio visual de respiración, donde histogramas, frecuencias y mareas se funden en una corriente continua. Cada cuadro es pulso y ola: datos que inhalan y exhalan en turquesas, grises y azules eléctricos. La presencia humana se disuelve y queda la respiración de la máquina: un océano de luz medido en latidos por minuto. Los glitches ondulan como burbujas de oxígeno, mientras el paisaje sonoro alterna drones acuáticos profundos con suspiros digitales.

Jorge Luis Borges. Arte poética

“Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua”.

Jorge Luis Borges, “Arte poética,” en Obra poética, (Buenos Aires: Emecé Editores, 2000), 35.

Captions
Artista: Patricia Van Dalen
2020
https://patriciavandalen.com/es/

Captions (2020) es un video corto que establece un diálogo entre dos formas ficticias de la naturaleza. Una es real: un campo de hierba visto fugazmente en distintas series de televisión que inspiraron los collages Grasses, cuyo detalle aquí funciona como fondo. La otra es figurativa y simbólica: el paisaje mental que se evoca al leer los subtítulos de las imágenes capturadas de esas escenas televisadas.

Cada subtítulo en el video es distinto, pero todos describen algo placentero asociado con la naturaleza: sonidos como [birds chirping], [sweet pastoral music] o [chorus of buzzing insects]. Son indicaciones genéricas, usadas en miles de programas para sugerir calma, paz doméstica o una idealización del entorno natural. Su repetición revela cómo los medios y las convenciones del subtitulado estandarizan la experiencia de la “naturaleza”, reduciéndola a signos predecibles.

Al recopilar y recomponer estos fotogramas subtitulados, Captions reflexiona sobre cómo la naturaleza es representada, subtitulada y reconstruida mentalmente —sobre cómo estas señales textuales familiares pueden suscitar una sensación de serenidad desvinculada de cualquier entorno real.

Versión colapsada

Inundación subtitulada

En Inundación subtitulada, FEBO transforma Captions de Patricia Van Dalen en una hipnótica erosión del sentido: la calma artificial de la naturaleza colapsa bajo un diluvio digital. Los subtítulos de serenidad —“[birds chirping], [soft pastoral music], [insects buzzing]”— desbordan la pantalla; su repetición convierte la quietud en saturación. Lo que evocaba armonía ahora ahoga la imagen en lenguaje: una tormenta tipográfica que borra el paisaje que pretendía describir. Inspirado en Canaima, el video reimagina los subtítulos como torrentes: la riada tipográfica reclama la pantalla como la selva reclama la tierra. La paleta muta de verdes idílicos a ocres profundos y negros eléctricos, mientras los glitches laten como olas de información que devoran el encuadre. El sonido colapsa de lo pastoral a un estruendo envolvente: un río de datos que consume su propio reflejo.

Canaima. Rómulo Gallegos

“El río crecía implacable, engullendo las márgenes y arrastrando consigo los restos de las viejas viviendas. La selva parecía reclamar lo que la codicia humana había intentado someter, y ante la furia del agua, toda la esperanza de los hombres se desvanecía como castillos de arena que el mar se lleva sin dejar huellas. En ese desastre inevitable, Canaima mostraba su rostro salvaje y eterno, recordándole al hombre que aquí sólo sobrevivirían los que aceptaran su ley”.

Rómulo Gallegos, Canaima, (Caracas: Monte Ávila Editores, 1985), 150.

Back to the Blue
Artista: Freisy González
2021
@freisygonzalez

Parte de mi proyecto en curso Back to the Blue. Migrar y regresar constituyen un espejo: un ciclo en el que todo y nada cambian. Nadie nos prepara para el retorno, esa compleja migración inversa; un reflejo lleno de parpadeos oscuros. Volver es trazar la ruta hacia el azul, ese adentro donde decidimos quedarnos.

Versión colapsada

El regreso al azul

En El regreso al azul, FEBO reinterpreta la meditación de Freisy González sobre migración y retorno como un viaje cíclico por la memoria y el agua. Volver deviene inmersión —viaje interior hacia el azul, ese mar íntimo donde pertenencia y pérdida se entrelazan—. Inspirado en el final mítico de Cien años de soledad, el video transforma destino y herencia en un océano visual de recursión: una línea familiar que se disuelve en corrientes de luz y sombra. Figuras derivan entre ondas traslúcidas que titilan entre nostalgia y olvido; collares de vértebras y cordones umbilicales flotan ingrávidos en un mar de reflejos fragmentados. El paisaje sonoro respira como la marea —lento, doliente, rítmico—, uniendo latido y resaca. Cada pulso borra y redibuja el horizonte, eco de la imposibilidad del regreso.

Cien años de soledad. Gabriel Garcia Márquez

“La feliz pareja estaba esperando un hijo. Aureliano empezó a rastrear su origen pero no encontró a nadie que lo ayudara. Amaranta Úrsula hacía collares de vértebras de pescados, pero nunca encontró quien se los comprara. El niño nació y lo llamaron Rodrigo. Después de cortarle el ombligo, la comadrona se puso a limpiarlo ayudada por Aureliano. Cuando lo voltearon boca abajo descubrieron que el niño tenía cola de cerdo. La comadrona les dijo que podrían cortársela cuando el niño mudara los dientes, Amaranta Úrsula y Aureliano se quedaron tranquilos. Amaranta Úrsula estaba perdiendo mucha sangre y después de varios días se murió. Absorto en su dolor, Aureliano se olvidó de su hijo hasta que Nigromanta acudió para ayudarlo. Aureliano tuvo la revelación de encontrar en los pergaminos la historia de sus vidas y el trazo de su destino. Aureliano descubrió que su familia había estado condenada a cien años de soledad”.

Gabriel García Márquez, Cien años de soledad, (Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1967), 400.

11,900 +Diana
Artista: Diana López
2025
https://www.dianalopez.art/about

11,900+ Dianas / VIA LUCIS encuentran su voz en @eglise.art, dentro de los muros de esta iglesia en Palermo, donde pasado y presente convergen para desafiarnos con una pregunta sobre el futuro. El camino de la luz se manifiesta como tránsito entre identidad y multiplicidad, entre memoria y permanencia. Si la Vía Crucis nos confronta con el peso del sufrimiento, la Vía Lucis abre la posibilidad de expansión, continuidad y una existencia que se multiplica y resiste el olvido.

Versión colapsada

Manos de luz

En Manos de luz, FEBO reinterpreta 11,900 +Diana como un diálogo espectral entre carne e iluminación, identidad y eco. La pieza se despliega en una iglesia derruida convertida en catedral de datos: muros que respiran luz residual, superficies vivas de reliquias digitales. Miles de manos emergen de la sombra y presionan la piedra antigua como si buscaran memoria por contacto. Cada yema brilla tenuemente, traduciendo la imagen de Meneses en una resurrección electrónica: el tacto humano vuelto código radiante. Los gestos alternan entre afirmación y despedida —“aquí, aquí”; “adiós, adiós”—. La arquitectura tiembla bajo cascadas de glitch dorado y halos refractados; la fe deviene señal y la permanencia vibración.

La mano junto al muro. Guillermo Meneses

“La mano de la mujer se apoyaba en la vieja pared; su mano de uñas pintadas descansaba sobre la piedra carcomida: una mano pequeña, ancha, vulgar, en contacto con el frío muro robusto, enorme, viejo de siglos, fabricado en épocas antiguas para que resistiese el roce del tiempo y, sin embargo, ya destrozado, roto en su vejez. … Los dedos extendidos sobre las rugosidades de la piedra, sintieron la fría dureza de la pared. Las uñas tamborilearon en movimiento que decía ‘aquí, aquí’. O, tal vez, ‘adiós, adiós, adiós’.”

Guillermo Meneses, “La mano junto al muro,” en El falso cuaderno de Narciso (Caracas: Monte Ávila Editores, 1952), 50.

2025. FEBO, ColectiBot. Videos 00:30 704×1280p 30FPS / .mp4.

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